La tecnología de rayos X ha brindado beneficios de diagnóstico inconmensurables a la comunidad médica y dental. Los médicos ahora pueden identificar y prevenir la progresión de la enfermedad en etapas más tempranas. Con el desarrollo de la tecnología de imágenes digitales, la cantidad de exposición a la radiación en las radiografías dentales de rutina ahora se considera insignificante.
Una comparación de nuestra exposición diaria a la radiación ambiental natural con la cantidad de radiación en las radiografías dentales ayudará a comprender los riesgos y beneficios encontrados durante los controles dentales de rutina de su hijo.
Según el Consejo Nacional de Mediciones y Protección contra la Radiación, la persona promedio recibe una dosis efectiva de 3 milisieverts (mSv) por año de materiales radiactivos naturales y radiación cósmica del espacio exterior. Los materiales radiactivos naturales se pueden encontrar en el aire que respiramos y en los alimentos que comemos. La radiación cósmica es la que recibimos del sol en forma de longitudes de onda UVA/UVB.
Para un niño que está en dentición primaria y aún no ha perdido su primer diente de leche, las radiografías dentales indicadas para ser tomadas por la Academia de Odontología Pediátrica (AAPD), son dos mordidas y dos periapicales. La cantidad total de radiación para este conjunto es de 0,008 mSv. Si un niño tiene uno o más dientes definitivos, está indicada una radiografía panorámica además de las radiografías de aleta de mordida y periapicales. La cantidad de exposición a la radiación en una sola radiografía panorámica es de 0,007 mSV.
Según el historial y la salud dental de su hijo, la AAPD recomienda que se le tomen radiografías dentales a los niños tan pronto como los dientes se toquen y los servicios proximales no se puedan visualizar ni sondear. Luego, una vez cada 12 a 18 meses, a partir de entonces, y con más frecuencia cuando haya una experiencia previa de caries o un mayor riesgo de caries. Ejemplos de factores que aumentan el riesgo de caries dental son la higiene bucal deficiente, la exposición inadecuada al flúor, la lactancia prolongada y el alto contenido frecuente de azúcar en la dieta.
La caries dental que no se diagnostica ni se trata a menudo puede provocar dolor dental o una emergencia. Con la ayuda del dentista pediátrico de su hijo, puede obtener la información y las herramientas vitales para mantener a su hijo libre de caries. Programe el primer chequeo dental de su hijo antes de su primer cumpleaños y cada 6 meses a partir de entonces. La prevención y el diagnóstico temprano son la clave para un hogar dental saludable.