La importancia de la regularidad: establecer pautas para la frecuencia de los escaneos de tomografía computarizada en la práctica médica

Los escaneos de tomografía computarizada (CT) han revolucionado las imágenes médicas y han contribuido significativamente al diagnóstico de enfermedades y lesiones. Con una sola prueba, los médicos pueden ver imágenes detalladas de huesos, órganos y tejidos que pueden no ser detectables con otras técnicas de imagen. Sin embargo, como con cualquier procedimiento médico, las tomografías computarizadas también tienen riesgos potenciales, incluida la exposición a la radiación y el daño potencial de los agentes de contraste. Por lo tanto, surge la pregunta: ¿con qué frecuencia se deben realizar las tomografías computarizadas y para qué fines?

Tomography La respuesta no es sencilla, ya que la frecuencia de las tomografías computarizadas depende de varios factores, como la edad, el historial médico y los síntomas de un paciente. Las tomografías computarizadas pueden ser útiles para detectar el cáncer, la enfermedad cardíaca, el accidente cerebrovascular y otras afecciones, pero también pueden conducir a sobrediagnóstico y sobrenadación si se usan en exceso. Por ejemplo, realizar tomografías computarizadas de rutina para individuos sin síntomas o antecedentes familiares de una afección puede causar preocupación innecesaria, costos y exposición a la radiación.

Según el Colegio Americano de Radiología, las pautas de uso de imágenes adecuadas recomiendan que los médicos y los pacientes sopesen los beneficios y los riesgos de cualquier procedimiento de imagen cuidadosamente. Para pacientes de bajo riesgo, los beneficios de las evaluaciones de rutina pueden no superar los riesgos, mientras que para pacientes de alto riesgo o aquellos con síntomas o afecciones específicas, pueden ser necesarias tomografías computarizadas. La guía informa que los médicos solo deben realizar imágenes cuando es probable que cambie un diagnóstico o tratamiento, y cuándo los resultados afectarán los resultados del paciente y la prestación de atención adecuada.

En general, las tomografías computarizadas no deben realizarse más de lo necesario, especialmente para niños y jóvenes. Cuanto más joven es una persona, más sensible es su cuerpo a la radiación ionizante, que puede dañar el ADN y aumentar el riesgo de cáncer con el tiempo. Los estudios muestran que múltiples tomografías computarizadas pueden duplicar o triplicar la exposición a la radiación de niños y adultos jóvenes, lo que aumenta el riesgo de cáncer en una cantidad pequeña pero significativa. Por lo tanto, los médicos deben usar otras técnicas de diagnóstico por imágenes, como ultrasonido, resonancia magnética o rayos X, siempre que sea posible, especialmente para casos que no son de emergencia.

Además, los médicos deben ser conscientes de los efectos acumulativos de múltiples exploraciones a lo largo del tiempo. Un estudio reciente publicado en JAMA Internal Medicine encontró que entre los beneficiarios de Medicare, casi un tercio recibió al menos una tomografía computarizada innecesaria o inapropiada, y casi la mitad de ellos recibió más de una. La mayoría de las exploraciones utilizadas en exceso fueron para el dolor de espalda, dolor de cabeza y dolor en el pecho, afecciones que a menudo se pueden diagnosticar con otros métodos. El estudio sugirió que los médicos necesitan más educación y conciencia sobre el uso basado en evidencia de las tomografías computarizadas y los riesgos del uso excesivo.

En conclusión, la frecuencia de las tomografías computarizadas debe basarse en una evaluación cuidadosa de las necesidades, riesgos y beneficios de cada paciente. Las tomografías computarizadas no se deben realizar de forma rutinaria en individuos sanos sin síntomas o riesgos, y se deben considerar otras modalidades de imágenes cuando sea posible. Para las personas con síntomas o condiciones específicas, las tomografías computarizadas pueden ser esenciales para el diagnóstico y el tratamiento, pero los médicos siempre deben sopesar los beneficios frente a los riesgos. Finalmente, los médicos deben seguir las pautas de uso de imágenes, esforzarse por reducir el uso excesivo y la exposición innecesaria a la radiación, y educar a los pacientes sobre los riesgos y beneficios potenciales de cualquier procedimiento médico que recomienden.

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